Castella y Andrés Chica salen a hombros de Cartagena de Indias, Colombia Castella salió, junto a Andrés Chica, en hombros de una corrida mansa de Alhama en la que Espartaco, en su reaparición, cortó una oreja; ovacionado fue Bolívar

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Arrancaba la reaparición de Juan Antonio Ruiz “Espartaco” en una de las corridas más esperadas de la temporada americana. Lo hacía frente a una seria corrida de Alhama y junto al rejoneador Andrés Chica, al torero francés Sebastián Castella y al colombiano Luis Bolívar.

No fue un toro fácil el primero, que tardó en salir de chiqueros lo mismo que en prestarle atención al caballo. Los minutos se prolongaron hasta que el primer rejón despertó la codicia de un animal agresivo, pero con tendencia a distraerse del equino. No así de las telas, a las que acometió por bajo y con buen estilo. No obstante, Andrés Chica puso lo suyo, clavó con reunión y provocó los arreones de un toro que cuando se decidía era incansable e incómodo, pero después perdía interés y se desentendía de aquello, por eso costó encontrar el ritmo en la faena a pesar del esfuerzo. Después se puso pesado con el descabello.

Reapareció en Colombia Espartaco con un coloradito que por hechuras prometía más de lo que finalmente tuvo. Ya hizo cosas extrañas en el capote, con embestidas intermitentes. Ahora voy, ahora me lo pienso y mejor no paso… Ah no, que sí, espera que voy. Pero finalmente se paró y no pasó. El de Espartinas quiso, pero como el otro no, pues atrevió con la muleta, porque con la espada se delató.

La inteligencia de Sebastián Castella fue clave en el tercero, un toro que quería renunciar una vez llamaba al embroque, pero fue ahí donde surgió el mejor Castella, que recondujo al mansito sin agobiarse, sin someterlo, pero dominante y dulce a la vez. Pases de varios calibres, algunos con un guiño al tendido, pero todos, absolutamente todos, con sentido lidiador y de gran conocimiento, como una serie armoniosa e intensa al natural. Por eso el público pidió a rabiar las dos orejas que concedió la presidencia a pesar de una espada caída.

Poco material tuvo el colombiano en el cuarto, un toro que embistió con el pitón contrario y se quiso.colar siempre antes de salir contrario y buscar las tablas. Bolívar lo intentó todo, recibió con una larga cambiada, se meció bien a la verónica, gustó por chicuelinas y templó las medias. Después, en la muleta todo fue voluntad sin respuesta por parte del toro. Mató bien.

No se quiso ir de vacío Espartaco, que no abundó con el capote pero transmitió suavidad. La misma que imprimió en una faena de muleta medida, de series cortas para aprovechar la justa nobleza de un animal serio, pero sin mucho fondo, gracias también a lo mucho que le pegaron en el caballo. El sevillano hizo un esfuerzo que el público se lo agradeció con cariño. Hubo también torearía, como en un natural lentísimo, y un derechazo relajado y sentido. Por eso, a pesar de los tres golpes de descabello, la oreja fue pedida con fuerza.

El mismo Castella dispuesto y fresco de ideas que sacó provecho del tercero fue elnque se vio en el sexto, sin embargo el toro, que parecía con un puntito más de raza y alegría que el otro, no respondió igual. Unas veces apretó, en otras se quiso ir, le costó repetir y nunca tuvo dos embestidas iguales. Sebastián, cómodo en una plaza que es como el patio de su casa, no se dejó nada, pero al final el toro descompuso lo que pudo ser un buen conjunto. Pinchó.

No mejoró la suerte para Bolívar en el séptimo, un toro manso, propón, que midió, esperó y cuando pudo hacer presa se arrancó con peligro. El colombiano porfió, pero cuando no puede ser…

Andrés Chica no se quiso ir con mal sabor de la.plano regaló un sobrero que tuvo la fijeza que le faltó la primero. Y en los primeros compases de la lidia tuvo más.intención que acierto. Fue en la segunda parte en la que clavó con más reunión y acople, aunque algunas veces pecó de veloz. Mató de rejón defectuoso aunque fulminante, por lo que el gentío pidió con algarabía las dos orejas, que el presidente alegremente concedió, junto con una vuelta al ruedo al toro de cortesía de la casa.

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de Cartagena de Indias. Goyesca. Media plaza en tarde agradable.

1 TORO DE EL CAPIRO (para rejones, 1° y 8°, de regalo), bien hechos aunque escasos de presencia. Complicado y sin ritmo el primero, y fijo y noble el 8°, “Naranjito”, n° 440, vuelta.. Y 6 DE ALHAMA, parejos de presentación y buenas hechuras, 2° manso, remiso y con peligro. 3° justo de casta, pero obediente y cumplidor. 4°, manso rajado. 5°, noble, muy castigado. 6° deslucido. Y 7° manso con peligro.

Pesos: 440, 480, 470, 510, 510, 515, 475 y 450.

El rejoneador Andrés Chica: Silencio tras aviso y dos orejas. Salió a hombros.

Espartaco (caña e hilos de oro): Silencio y oreja.

Sebastián Castella (blanco e hilo negro): Dos orejas y palmas. Salió a hombros.

Luis Bolívar (nazareno e hilo negro): Silencio y silencio tras aviso.

1° “Andaluz”, n° 289.

2° “Bocachica”, n° 409.

3° “Alquiles”, n° 395.

4° “Soy del Sur”, n° 465.

5° “Salvador”, n° 375.

6° “Atareada”, n°405

7° “Pescador”, n° 423.

8° “Naranjito”, n° 440.

Fuente: Cultoro

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Castella y Andrés Chica salen a hombros de Cartagena de Indias, Colombia
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Castella y Andrés Chica salen a hombros de Cartagena de Indias, Colombia
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Lo hacía frente a una seria corrida de Alhama y junto al rejoneador Andrés Chica, al torero francés Sebastián Castella y al colombiano Luis Bolívar.
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