Diego Urdiales y Serafín Marín; Una oreja para cada uno en Las Ventas de Madrid Corta una oreja convincente, otra corta Serafín y revés para Uceda

Diego Urdiales, Portal Taurino MuchoToro

Diego tiene razón y lo sabe. Por eso se planta sin complejos en la plaza más importante del mundo a decir su misterio de pureza limpia, de sinceridad sin mácula, de serena conciencia de saberse asistido por la razón. Diego es una isla en el vertiginoso giro de un mundo rehén del resultadismo y esclavo del camino corto. A Diego le asiste la razón porque es la razón la que utiliza para sentir y elegir así el camino para ser quien más se acerca a la verdad.

Se acerca y hasta la roza con su forma de caminar, de enfrontilarse, de ofrecer los engaños sin un ápice de mentira, de sentirse torero hasta tomando un café. Tiene razón Diego al arrojarse al abismo de acordarse cada día de por qué se hizo torero y no contratista, de macerar cada trazo para que sea realidad, de desechar la falsedad porque la razón le dice que este es el espectáculo más auténtico que existe en el mundo. O debería serlo. Con su actitud le saca los colores a los que se empeñan en lo contrario.

Tuvo Urdiales entre las telas al único Adolfo que terminó respondiendo con fondo a la propuesta sincera. Supo perderle pasos, azuzarle la humillación y la fijeza en el trazo hasta que tocaron a zurdas y llegó el momento de exponer. Llegó porque quiso Diego que fuera extraordinaria una tarde más con la de Adolfo, la que intentó evitar Villalpando para que Madrid viera a Urdiales con las que no se aburren a partir del embroque. Rascó y rascó Diego con paciencia y con actitud, buscando moldear las arrancadas para que respondiese con entrega el que sólo le daba humillación. Y cuando la mano izquierda se entregó a la causa se le entregó Madrid, además del torete. Volaron tres de ellos con la profundidad y la hondura del que se sabe dueño de la pureza y capaz de apostar el alma. Esos y una estocada contundente sirvieron para pasear una oreja por un anillo -esta vez sí- puesto en pie ante la verdad. Con el manso de El Puerto bastante hizo con porfiar.

También porfió Serafín para cortarle una oreja al sexto, que se rebozada hasta el embroque y le sacaba luego la gaita a media altura, con desentendida actitud. Bregó con el trapo suave y recibió disparos; ofreció media distancia para cosechar inercias y recibió reposición, que no fue remontada porque no tenía poder el toro; así que se quedó en el sitio para recibir un empujón y fajarse luego con el bicho enseñando colocación y acompañando trazos con el temple que le dio el toro. Apostó Serafín a su última tarde venteña y se llevó el despojo por no aburrirse en la pelea. Porque el manso tercero no tuvo historia.

Como no la tuvo un cuarto que salió sin un pase para que lo lidiase un Uceda con pocas ganas de comprobar si era cierto. Ya lo había hecho con el primero, con el que bregó largo rato sin que el soso animal le alargase el viaje. Se tiñó de gris la tarde de Ignacio, que los sentó a los dos -eso sí- de dos estocadones.

Pero ya era la tarde de Diego, que se sabía asistido por la razón. Y dice ésta que suele premiarse la fiel defensa de una idea y una convicción cuando se hindaga en el fondo para ser mejor en todo. Y aún le queda recorrido.

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de Las Ventas. Última de la Feria de Otoño. Más de tres cuartos. Seis toros de Adolfo Martín, de desiguales hechuras y correcta presencia. De corto viaje el soso primero; obediente y con fondo el segundo; manso, descompuesto y sin viaje el tercero; Manso y reservón el cuarto; devuelto el quinto al descordarse; con fijeza y celo sin finales el sexto. Y un sobrero de El Puerto de San Lorenzo, quinto bis, manso sin paliativos.

José Ignacio Uceda Leal (sangre de toro y oro): silencio en ambos.

Diego Urdiales (pizarra y oro): oreja tras aviso y ovación.

Serafín Marín (celeste y oro): silencio y oreja.

Fuente: Cultoro

Oferta Pack Taurino

Banner  Bodegas Olimpia

Sumario
Urdiales y Serafín Marín; Una oreja para cada uno en Las Ventas de Madrid
Nombre del artículo
Urdiales y Serafín Marín; Una oreja para cada uno en Las Ventas de Madrid
Descripción
Diego Urdiales se planta sin complejos en la plaza más importante del mundo a decir su misterio de pureza limpia, de sinceridad sin mácula, de serena conciencia de saberse asistido por la razón.
Autor
Share Button

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.