El Juli, Perera y Del Álamo a hombros en Salamanca Triunfan repartiéndose nueve orejas entre los tres

Juli, Perera y Del Álamo, Portal Taurino MuchoToro

Llegaba a la feria de la Virgen de la Vega la corrida monstruo que se erigía en estrella del ciclo, con una corrida de Garcigrande y Domingo Hernández con Enrique Ponce, El Juli, Miguel Ángel Perera y Juan del Álamo en el cartel.

Con más clase y desliz que poder embistió el castaño primero. En el capote de Ponce, que lidió con mimo y le cuidó la calidad. Pronto empezaron los listos a increpar un torero que llevaba, por ellos, ocho años sin venir. Pulso para mimar, oficio para mantener y sentido para componer en el inicio. Y fue almibarada la llegada del animal, pero le faltó chispa para que llegase la emoción al trasteo pulcro y limpio. Sobresalió una postrero serie de inmenso temple en la diestra, pero no funcionó la espada.

Le volcó el pecho encima Juli a las verónicas ceñidas y largas que tomó el castaño segundo con repetición de cara a su aire y poca entrega. Quiso Julián tirarle mucho las embestidas en las chicuelinas del quite, pero se salió siempre de la suerte el animal. Se descompuso mucho el manso en banderillas pero pareció sacar voluntad de embestir en dos series de mano diestra y baja, agarrando al suelo la voluntad y tragando pitón en el pecho en la cara suelta. Le pudo El Juli en la batalla, que terminó con el morro detrás de la muleta arrastrada y con una estocada trasera y desprendida que precedió a una oreja.

Amplio, colocado y serio era el colorao tercero, al que le consintió vencidas Perera en el capote en favor del ritmo. Se dejó pegar en el caballo y de que dejase dos buenos pares Joselito Gutiérrez. Lo de Perera con la muleta fue un catálogo del bien torear; desde el inicio de pies juntos, sin enmendar la planta, hasta el toreo de desnuda mano diestra con que marcó al mínimo el diapasón no hubo ni un sólo toque en las telas. Templado hasta el límite, sereno, seguro para coser la embestida que llegó a dormirse por momentos para que la ayudase con pulsera casi imperceptibles. Enorme Perera, que concluyó con manoletinas en el centro del ruedo mientras sonaba el aviso, lo mató de estocada desprendida y paseó las dos orejas.

Le echó el capote Del Álamo al cuarto como si embistiera bien, sin importarle su llegada dormida de cara natural y su desentendida huida en los finales, volviendo del revés y sin ritmo para repetir. A penas empujó en el único puyazo. Fue la de Juan una faena de inmensa entrega, de decidida apuesta y de limpio trazo con el deslucido animal de Garcigrande, informal en la embestida, desrazado en el fondo y protestón en las formas. Supo ligarle el charro las tandas tragando llegadas vencidas y finales desentendidos, sin una pizca de clase que llevarse a la boca pero con fe por arrobas. Fulminante fue la estocada para pasear una oreja.

Espectacular fue la pelea en varas del hondo y montado quinto, toro de movilidad sin clase que nunca terminó de coger ritmo a pesar de los pasos que le perdió Once entre muletazo y muletazo. Y cuando optó por la lidia de castigo, el tendido se le echó encima, con lo que decidió abreviar.

Sensacional fue el saludo de muñeca rota y vuelo largo en las verónicas de Juli al sexto de Domingo Hernández, con las piernas enterradas, ganando el paso en cada lance para rubricar con una media de asolerado sabor y una larga para vaciar al repetidor y humillado animal. A Él Viti brindó la muerte del animal Julián para iniciar con poderosos doblones el trasteo de empujar hacia adelante componiendo el embroque. Y fue imperioso Juli con el castaño para ofrecer trapo en la media distancia, embarcar con precisión y acompañar con el pecho el viaje al infinito, seguirse luego para buscar la colocación y templar con sereno valor la arrancada humillada y fija que variaba en línea recta después de la exigencia de bamba rastrera. Porque fue con la bamba todo lo que hizo, hasta los circulares del final, de pies hundidos en el rubio albero. Se disparó la emoción en los tendidos con el empuje del animal, Bravo y entregado, premiado con la vuelta al ruedo cuando lo fulminó de un espadazo.

Manseó con descaro el séptimo, de Domingo Hernández, en los primeros tercios, desentendido de percales y sin intención de embestir. Aún así lo brindó Perera al público y le dejó la muleta muy puesta y muy en corto para que no se rajase el animal. En la cara se la puso siempre sin que llegase a rozarla, enganchando y vaciando sin que supiera el castaño lo que le estaba ocurriendo. Para eso hay que tener mucho temple y mucho valor. Cinco series de vibrante temple y limpia perfección logró Perera antes de entregarse a la batalla de mandar en la mansedumbre con suave poder. Lo mató de estocada en los medios y llevó un nuevo trofeo al esportón.

Con el riñón encajado y la decidida suavidad en las muñecas se fue Del Álamo del tercio a los medios soplándole lances a la llegada sin afán, pero humillada, del cierraplaza, que humilló en los embroques y buscó la gatera en los finales hasta la triple media en el centro del platillo. Derribó en el caballo el toro a Óscar Bernal después de aagarrarse bien arriba y antes de que le cólera chicuelinas Juan con tremenda decisión. Emotivo el inicio, con el toro arrancando desde las tablas hasta los medios, donde le esperaba la bamba para el embarque y un giro de talones para la repetición. Asentado, seguro y muy metido le templó viajes a diestras y solventó con torería el defecto de no parar del enclasado, boyante y codicioso toro de Domingo, al que reventó de un espadazo para rubricar su triunfo.

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de La Glorieta, Salamanca. Feria de la Virgen de la Vega, cuarta de abono.

Toros de Domingo Hernández y Garcigrande, correctos de presencia y desiguales de tipo: de gran calidad sin empuje ni espíritu el primero; manso y descompuesto el segundo; humillado y profundo el tercero; deslucido y protestón el cuarto de Garcigrande; de movilidad desclasada y gazapón el quinto, de Garcigrande; bravo, boyante y enclasado el quinto, de vuelta al ruedo; rajado pero obediente mientras duró el séptimo, de Domingo Hernández; boyante, codicioso y fijo el octavo de Domingo Hernández, premiado con la vuelta al ruedo. Enrique Ponce (grana y oro): silencio y pitos. El Juli (purísima y oro): oreja y dos orejas. Miguel Ángel Perera (esmeralda y oro): dos orejas y oreja tras aviso. Juan del Álamo (palo de rosa y oro): oreja y dos orejas.

Foto: Prensa El Juli/JRL

Fuente: SuerteMatador

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El Juli, Perera y Del Álamo a hombros en Salamanca
Descripción
Llegaba a la feria de la Virgen de la Vega la corrida monstruo que se erigía en estrella del ciclo, con una corrida de Garcigrande y Domingo Hernández con Enrique Ponce, El Juli, Miguel Ángel Perera y Juan del Álamo en el cartel.
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