Eugenio de Mora apunto de abrir la Puerta Grande de Las Ventas de Madrid

Eugenio de Mora, MuchoToro

El cuarto de plaza que había hoy en Las Ventas —con sus chinos y todo— vió reverdecer el toreo de los 90. En una época en la que los conceptos toreros parecen haberse fotocopiado, fue un soplo de aire fresco la faena de Mora al primero. Airosito, que así se llamaba, fue un tren con dos vagones. Una percha con dos garfios por delante. No hubo manera de sujetarlo en los capotes y correteó por la plaza para delirio de los asiáticos.

La primera consigna era meterlo en los trastos: Mora eligió los doblones para el comienzo y consiguió que el animal rompiera. Las tandas con la derecha se sucedieron emocionantes. Asentado y maduro, corrió la mano dejando siempre la muleta para el siguiente. El toro, pronto, acudía con todo. Aunque no humilló nunca, supo Mora meterlo en la muleta. Desarrolló un tratado de entrar y salir de la cara y ni pestañeó cuando el embroque rebañaba por dentro. Hubo variedad en los remates, con desprecios y trincherazos de calidad. Los ayudados por alto prorrogaron la suerte suprema. Salió prendido de la acción y los afilados no hicieron carne.

El toro murió y le cortó una oreja, con fuerte petición de la segunda. Si esa faena no es de dos, amigo presidente, yo ya no sé. El recuerdo del encuentro fue una leve cojera que no le impidió salir dispuesto a terminar de girar la llave. Las verónicas se sucedieron en el cuarto intensas y limpias. Hubo una, desmayada la figura, previa a la media de rodillas que culminó el conjunto. Los 620 kilos los movía el lucero sin entrega. Mora en esta ocasión tiró de oficio para arrancar las embestidas. Y dió tiempo y sitio para dosificarlas. Logró lo bueno por el derecho. Por el izquierdo no quiso el animal perseguir el engaño. El premio lo decidiría la espada: pinchazo hondo que esfumó el sueño. Vuelta al ruedo.

Venegas cuajó una labor distinta en sus dos toros: en el sexto, toro hondo, con toda la seriedad que le daba la badana y la amplitud de cara, estuvo firme y decidido. Sólo tuvo dos series. Desinflado, terminó rajado. Al entrar a matar fue cogido de manera fea por el vientre. Se tiró detrás de la espada después de una estocada desprendida. Aguantó para descabellar y pasó a la enfermería, donde hubo que operarle de una cornada de 15 cm. Con el contraste (y sin él) de la seriedad de los dos primeros del Conde de la Maza, el tercero parecía el toro para adornar el salón. Con el desorden de capotes, arrolló al subalterno que guardaba la puerta. Embistió luego con claridad en los primeros momentos de faena. Y a Venegas le faltó ambición. Para cuando la encontró, ya no había toro.El chaval al que le partió un novillo el pecho en Aguascalientes se estará preguntando ahora de que sirvió esa apuesta de niño prodigio. Sin apoderado y sin contratos se tiró a la aventura venteña. No pudo hacer nada con el segundo, un torazo muy serio, áspero y rebrincado que se daba la vuelta antes que la muleta lo hiciera. Y con el quinto, más artificio que verdad. Labor desordenada y sin acople, salpicada con algún muletazo estimable, que mereció silencio.

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de Las Ventas. Un cuarto de entrada en tarde de calor sofocante.

Se lidiaron toros del conde de la Maza y Guardiola Fantoni. Dos primeros toros del Conde de la Maza: El primero serio, astifino, escurrido y algo. Repitió y tuvo emoción. No humilló. El segundo, serio. Embestida áspera y rebrincada.Cuatro de Guardiola Fantoni. Acusaron la falta de fondo y destacaron tercero, cuarto con sus complicaciones, y quinto. El sexto no se entregó.

Eugenio de Mora, agua marina y oro: estocada y oreja; pinchazo hondo, dos descabellos y vuelta al ruedo.

Jairo Miguel, de rosa palo y oro: silencio tras estocada; estocada a la segunda y silencio (dos avisos).

José Carlos Venegas, de azul pavo y oro: silencio tras pinchazo y estocada y varios Descabellos; estocada desprendida, media y dos descabellos (1 aviso)

PARTE MÉDICO DE VICENTE CABANES: Policontusiones y esguince de rodilla derecha pendiente de estudio radiológico. Pronóstico reservado que le impide continuar la lidia.

Fdo: Dr García Padrós.

PARTE MÉDICO JOSÉ CARLOS VENEGAS: Herida por asta de toro en fosa iliaca derecha, que afecta a músculos oblicuo mayor, menor y transverso, llegando hasta iliaca. Es intervenido quirúrgicamente en la enfermería de la plaza, siendo trasladado a la clínica Virgen del Mar. Pronóstico grave. Fdo: Dr García Padrós.

Fuente; Cultoro

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