José Tomás; Tarde gloriosa en Málaga

 

A penas un cuarto de hora pasaba de las ocho de la tarde cuando comenzó a latir el toreo el corazón que lo palpita más despacio. Pum-pum, pum-pum… Una Malagueta sudorosa por el calor y la humedad concentraba el calor humano en un tendido que guardaba silencio. Como en una procesión. Pum-pum, pum-pum. El corazón de José Tomás casi podía escucharse entre el terno palo de rosa. Le paró el diapasón el madrileño, que es capaz de cualquier cosa tras la nevada cumbre que le corona el flequillo.

Pum-pum, pum-pum. Le echó la muleta a la cara JT al de Victoriano, hermoso como el rostro de un niño, y el belfo se enamoró de un trapo que latía tres veces por trazo, se recreaba en el lento palpitar de un corazón creado para torear. Pum-pum, pum-pum. La humillación acusada detrás de la tela, el pulso de la patata ralentizado al máximo, el valor disparado para ver pasar por delante las dos engatilladas puntas barriendo el albero con la voluntad sin fuelle. Rugía La Malagueta entre latido y latido con la emoción concetranda en ver torear tan despacio. Pum-pum, pum-pum. Ahora os lo doy al natural. Y le voló la mano izquierda para lavarle la cara al burraco de Guadalix, para que fuera directo del corazón a la zurda el ritmo lento, lentísimo del dibujo grabado al alma hasta cuando se paraba el toro. Pum-pum, pum-pum. Era latir y sólo latir.


Málaga. Actuación de José Tomás 23-08-2014 por Cultoro

Hasta cuando abrió percales y preparó velas buscó frenarle los bríos al ese y al otro animal, ese sexto que se fue sin orejas para darle comidilla a los que buscan el gol. Pero fue al Victoriano al que le permitió rozar con la piel negra los bombeos del corazón. Pum-pum, pum-pum. Sintió JT cada verso escrito con una tela sobre la arena amarilla que fue besando el burraco. Despacio, más despacio. Jaleaban las gargantas el natural empacado, justo, riñonudo y vertical que moría tras la cadera pese a la voluntad del toro. Pum-pum, pum-pum. Ese natural no se siente, no se sueña, no muere. Ese natural se late cuando se quiere vivir o morir por entregarse a ese trazo. Lo de menos es la limpieza, el aseo, la pulcritud que se exige cuando el corazón no late. Cuando palpita el toreo se derrama la entrega por la finura del paso entre vivir o morir con tanta delicadeza que de eso se nutre el bello verbo torear. Un enganchón más o menos, después de ofrecer el pecho, los muslos, la vida y el corazón, se antoja detalle obsceno detrás del verbo latir. Pum-pum, pum-pum. Y La Malagueta murió mil veces, entre latir y latir, para llenar de mil vidas su corazón y el toreo.


Málaga. Actuación Hermoso de Mendoza 23-08-2014 por Cultoro

El toreo lo puso Hermoso debajo de sus monturas mucho más de lo que vieron los adictos a latir. Sabe palpitar también una leyenda a caballo o de leyenda habría poco. El problema es que lo vean sin cabriolas, piruetas o cascos sobre el estribo; sólo rodando pitón. Lo rodó con el tordo Viriato al enfrontilarse al primero, y con el bayo Habanero cuando se le vino abajo el renuente tercero; y lo volvió a hacer Dalí, que además ofreció piafés, detalles con torería que nada tienen que ver con chabacanadas de pueblo. Pero fue con Disparate cuando le cosió hermosinas a primero y quinto, y con el veterano Chenel, metiendo por los adentros su desafío a la física, cuando llegó Hermoso a su toreo, que palpita de dos en dos. Como dos fueron los pares de cortas con las dos manos que le colocó Pirata al quinto para cerrar la función.

Pum-pum, pum-pum. Málaga seguía latiendo cuando arrastraron al sexto, cuando se volvió a hacer de carne el inmenso corazón. El que bombeó el toreo por mil venas y dos mil pupilas, el que se rompió de maduro con el que vive despacio, siente despacio, torea despacio. Tan despacio que aún revolotean gaviotas por los latidos que quedan enterrados en albero, donde dejó el corazón. Pum-pum, pum-pum…

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de La Malagueta, Málaga. Séptima de feria, ‘no hay billetes’. Toros de San Mateo (aplomado y manso el primero; con más ritmo que codicia el quinto) y Carmen Lorenzo (con tranco y celo el tercero) para la lidia a caballo. Dos de Parladé (sin espíritu ni vida el desfondado segundo; enclasado sin fondo el amplio sexto) y uno de Victoriano del Río (cuarto, de gran clase y ralentizada embestida sin empuje).

Pablo Hermoso de Mendoza: ovación tras fuerte petición, oreja y ovación.

José Tomás (palo de rosa y oro): silencio, oreja y dos orejas.

Incidencias: José Tomás recibió al romper el paseíllo el capote de paseo que premia al triunfador de la feria 2009, que concede el Ayuntamiento en manos de su alcalde, Francisco de la Torre, dado que no había vuelto a Málaga en el ciclo ferial desde entonces.

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José Tomás, tarde gloriosa en Málaga
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José Tomás, tarde gloriosa en Málaga
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El corazón de José Tomás casi podía escucharse entre el terno palo de rosa. Le paró el diapasón el madrileño, que es capaz de cualquier cosa tras la nevada cumbre que le corona el flequillo.
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