La tauromaquia como moneda de cambio política La tauromaquia sirve como moneda de cambio política: PSOE, Més y Podemos nos han atacado vilmente en las últimas semanas; PP y Ciudadanos han callado cuando les ha convenido en los últimos días

Tauromaquia

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Querido aficionado. Nos encontramos a apenas un mes de la gran fiesta de la democracia: será antes de la cena de Nochebuena cuando los ciudadanos españoles tengamos la oportunidad de meter el papelito a la urna con lo que creemos es mejor para España. Y para el toreo, querido aficionado. Nos topamos este lunes con el inicio de una nueva semana negra en Baleares: el Consell –equivale a Diputación en la Península- declaró hace unos días su deseo de establecer una “Mallorca antitaurina” dando así total apoyo al Parlament balear, que el 15 de diciembre declarará en ámbito autonómico la misma proposición. Y los que nos están atacando en Mallorca tienen nombre: PSOE, por encima de todo y de todos, unido a Podemos y Més.

Es cuestión, en plena campaña electoral, de mostrar una realidad a la que debemos responder en los comicios, dándole a cada cual lo que merece y votar en consecuencia a las acciones que los distintos partidos han tenido para con el toreo. La tauromaquia está sirviendo como moneda de cambio política: PSOE, Més y Podemos nos han atacado vilmente en las últimas semanas; PP y Ciudadanos han callado cuando les ha convenido. Por su parte, el PSOE está decidiendo atacar de forma desalmada a la tauromaquia durante su campaña electoral en Mallorca, eligiendo llenarse los bolsillos de votos a base de humillar a la Fiesta que durante años ha enamorado a sus históricos, y este error puede salirle demasiado caro el próximo 15 de diciembre… ¡cinco días antes de las elecciones!

Pero entre las filas socialistas destaca el nombre de un valiente: el alcalde Gutiérrez Limones se mantuvo firme en la permanencia de los festejos en la localidad sevillana de Alcalá de Guadaira ante el silencio cobarde de PP y Ciudadanos. Entre los argumentos que mostró el grupo de Izquierda Unida del rincón hispalense para erradicar el toreo, una ristra de motivos sesgados con el único fin de prohibir; el PSOE por su parte mostró la coherencia de quien defiende a sus vecinos para defender del mismo modo su pasión taurómaca. Un ejemplo, pues, de cordura y justicia social del edil andaluz ante un espectáculo cultural reconocido por nuestra Carta Magna.

Pero la realidad más cruda es que, a cinco días de las elecciones, el Parlament mallorquín puede declararse antitaurino. Las estrategias de defensa del toreo, de tan irregular periodicidad a lo largo de los últimos años, se esperanzan este otoño en la Fundación Toro de Lidia como elemento de protección jurídica y comunicativa del toreo. Y su campo de acción, que también es Baleares, así como su tiempo corren en su –nuestra- contra. No podemos esperar más.

 

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