Manuel Manzanares sensacional en Melilla tras cortar tres orejas

Manuel Manzanares, MuchoToro

Manuel Manzanares ofreció hoy en Melilla una gran dimensión en una doble actuación en la que dejó su rejoneo clásico. Tuvo dos ejemplares con los que bordó el toreo a caballo, en especial en su segundo, mostrando actitud, capacidad y un buen manejo del rejón final. Todo lo hizo como mandan los cánones. Por su parte, Francisco Espada dejó claro que tiene un concepto de valor y buenas formas con un lote dispar. Miranda volvió a acusar su gran dimensión con una tauromaquia muy sincera y personal: como mayor arma la quietud. La de Molina tuvo casta y transmisión, proporcionando un espectáculo muy interesante.

Cortó Manuel Manzanares una oreja al novillo que abrió plaza. Puso dos rejones de castigo en el inicio a un toro que salió algo distraído en el tercio de inicio, aunque rompió posteriormente tras los rejones. Siguió con ímpetu y buen son a las cabalgaduras y Manzanares, a lomos de “Farruqito”, hizo un buen rejoneo sin novillo, conectando con el público fácilmente, realizando la suerte clásica. A pesar de la buena ejecución, hubo algún problema con los arpones de las banderillas, pues se caían. Con “Tomatito”, un caballo muy torero, lidió con expresión y dejándose llevar al novillo muy cerca y en banderillas subió el tono de la actuación, prosiguiendo al alza con “Secreto” en un carrusel de cortas y una zarpa. Dejó un rejón en todo lo alto que derribó al astado y paseó una oreja.


3.09. Melilla Resumen por Cultoro

Un Manuel Manzanares clásico pero enrazado y muy metido en la actuación de su segundo oponente logró desorejarlo. Sacó a Sabina de salida, donde colocó dos rejones de castigo arriba ante un novillo que siguió bien la cabalgadura, pues tenía ritmo desde ese momento hasta el final. Aunque sí es cierto que a veces se paraba justo en las dos rayas del tercio, había que tirar de él hacia afuera y Manzanares lo hizo con dulzura.  Sacó posteriormente a Príncipe para realizar el tercio de banderillas, con muy buenas batidas al pitón contrario resultando muy reunido; con Mazzantini, en el mismo tercio, cogió al toro muy en corto, clavando arriba para después adornarse en giros en la misma cara de su oponente. Terminó su buena actuación con “Secreto” en un carrusel de cortas muy bien ejecutado y un par a dos manos bellísimo, metiéndose en él por dentro del tercio. Tras un rejonazo, cortó dos orejas de ley.

Ovación recibió Espada en el segundo, tras un saludo de tanteo ante un novillo que embistió con tralla y recibió dos puyazos en una gran pelea de varas, llegando con carbón al último tercio. Espada le planteó un trasteo por ambas manos donde hubo limpieza en algunas partes pero faltó mando en la misma ante un novillo obediente, puesto que le echaba la muleta y el toro necesitaba un toque fuerte y abajo. Así, lo volteó de forma fea y justo después de éste llegaron los momentos de mayor transmisión en un toreo con la diestra donde se conjugó la ligazón y el buen gusto. Mató de estocada entera y fue ovacionado. Cortó Espada una oreja a un novillo que tenía más hechuras de utrero y que anduvo más justo de raza. Tuvo menos carbón el de Molina y le ofreció un buen recibo a la verónica por parte del madrileño antes de brindar al público. Estructuró una faena con recursos, con buena colocación y, finalmente, por cercanías. Expuso Francisco José con la clara intención de no quererse ir de vacío, buscando el triunfo y encontrándolo, demostrando que también puede dar otra dimensión.

Los aceros y el descabello emborraron una notable actuación de David de Miranda en el ecuador del festejo. Lo más artístico llegó por parte del onubense. Un saludo capotero que llegó hasta los medios con personalidad y buen manejo del mane del percal y una faena en la que el toreo surge tras la quietud sin forzar y todo natural. El triguereño dejó muy buenos momentos por ambos pitones con su acusada y personal forma de interpretar su propio concepto. El novillo con cuajo tuvo también chispa, prontitud y transmisión en su embestida. Se quitó la espinita de tocar pelo en el cierraplaza ante un novillo con cuajo y transmisión que derribó a los dos piqueros. Su faena tuvo la tónica de someter al novillo siempre por abajo, obligándolo y llevándolo a donde no quería, pues  en su terreno daba un arreón que había que aguantar. De Miranda no sólo lo llevó metido, sino que lo ligó, llegando a unos bellísimos momentos por el pitón izquierdo, citando de frente el onubense. Le aguantó, en el epílogo, muchas dudas al de Molina y lo llevó largo y hondo en las postrimerías del trasteo muleteril. Tras un pinchazo y una estocada, paseó la oreja que premió su esfuerzo.

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de Melilla. Primera de Feria. Un cuarto de entrada.

Seis novillos de Javier Molina, bien presentados y encastados. De buen juego y con movilidad.

Manuel Manzanares, oreja y dos orejas.

Francisco José Espada, ovación y oreja.

David de Miranda, silencio y oreja.

Fuente: Cultoro

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Manuel Manzanares cambia su dimensión en Melilla
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Manuel Manzanares ofreció hoy en Melilla una gran dimensión en una doble actuación en la que dejó su rejoneo clásico. Tuvo dos ejemplares con los que bordó el toreo a caballo.
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