Moda Taurina: Mujer y toros. Breve repaso por la historia

Mujeres y Toros por Mucho Toro

Una mujer puede ser torera, o torero, es lo mismo.

Al principio, desde el siglo XVIII, se les llamó señoritas toreras. Estas intrépidas mujeres no solo practicaban el toreo por afición, sino también como profesionales.

En 1774, Francisca García, natural de Motril (Granada), fue a Pamplona para actuar como rejoneadora. Elevó al Ayuntamiento una instancia en la que exponía “que por particular espíritu torea a caballo con rejoncillo, y ha logrado muchos aplausos en los 10 últimos años en Cádiz, Valencia, Murcia, Granada y otras capitales”. Se le negó el permiso por “no parecer decoroso”. Volvió a mandar la instancia al año siguiente repitiéndose la denegación.

Mayor fama logró la célebre “Pajuelera”. De nombre Nicolasa Escamilla, tuvo por fortuna que Francisco de Goya la representase en uno de sus más célebres aguafuertes. Curiosamente, Goya la situó lanceando en la plaza de toros de Zaragoza, pero Nicolasa jamás toreó en dicha plaza.

En 1818, Andrea Cazalla rejonea, vestida de sultana, y dos años después, en 1820, Antonia Fernández rejonea vestida de turca.

El 11 de diciembre de 1836, cobrando240 reales cada una, torean la zaragozana Magdalena GarcíaMariana Duro, de Valencia, la primera vestida de aldeana y la segunda de valenciana.

En ese momento aparece la torera andaluzaTeresa Bolsí, que tuvo la suerte de ser inmortalizada por Gustavo Doré.En los años 1873 y 1974 aún anda por los ruedos Martina García con una cuadrilla completamente femenina. Llevaba como picadores a Juana López y Javiera Vidaurre, y como banderilleras a Rosa Campos, que quebraba en silla.

En 1886 emerge en los ruedos Dolores Sánchez “La Fragosa”. Innovó en el toreo femenino por vestirse con el traje de hombre, en vez de con faldilla corta, usada ésta hasta ese momento.

Los escritores taurinos de la época sentían una gran animosidad contra estas señoritas toreras, que según ellos representaban una ridícula parodia del toreo y degeneraban los gustos del público.

En 1900, María Salomé “La Reverte”mató un utrero en Madrid y durante algún año sostuvo su cartel.

Fue el 2 de Junio de 1908, cuando don Juan de la Cierva, Ministro de la Gobernación, dicta una Real Orden prohibiendo que tomen parte las mujeres en las corridas de toros. “La Reverte” interpuso un recurso contencioso contra la Real Orden y descubrió entonces la verdad de su sexo masculino y su verdadero nombre de Agustín Rodríguez, que como novillero toreó sin fortuna.

La prohibición referida se llevó con rigor al principio, pero acabó por rebajarse y volvieron a torear mujeres toreras, olvidándose el descrédito que el incidente de “La Reverte” atrajo sobre el gremio.

En 1932, en fiestas de San Juan de León y en una desencajonada, anunciaron a la señorita Juanita Cruz,como mujer que haría una exhibición de toreo moderno. En ese momento el Reglamento Taurino prohibía actuar a las mujeres en espectáculos taurinos.

Nada más salir el novillo, Juanita lo toreó por verónicas, hizo un quite por chicuelinas y remató con unarevolera. El público se olvidó totalmente del otro novillero, pidiendo a gritos que Juanita lidiara y matara al novillo.

En el palco principal se encontraba el Señor Gobernador de León (un gran aficionado), y cuando se pensaba que detendrían a Juanita, llegó la orden del Gobernador que permitía a la torera lidiar y matar al segundo novillo, que era mayor que el primero.

Cortó las dos orejas y el Señor Gobernador la hizo subir al palco para estrechar su mano y felicitarla por una actuación tan brillante.

Enterado el Ministro de la Gobernación, mandó un telegrama a todos los Gobernadores para que hicieran cumplir el Reglamento, no autorizando torear a Juanita en ningún lugar de España.

Con algo más de metro y medio de altura y solo 43 kilos de peso, logró en pocos años meterse a todos los públicos en el bolsillo.

En 1934, con cambio de Ministro de la Gobernación, se hizo la vista gorda a la prohibición y Juanita empezó a torear con gran éxito, llegando a ser la primera mujer que tomó la alternativa.

Juanita Cruz toreó en todo el mundo taurino, como México o Venezuela, y ya en las postrimerías de su carrera también lo hizo en Francia, en 1947.

También a caballo

Mención especial merece Conchita Cintrón. Nació en Chile en 1922, pero ella siempre se consideró peruana. Comenzó su carrera en Acho, en el año 1936, en un festival benéfico.

El 20 de Agosto de 1939 se presentó en la Plaza de “El Toreo” de México, ganándose repetición a la semana siguiente. Entre el año 1939 y 1943, Conchita toreó 211 corridas, sumando festejos tanto en la capital como en los estados mexicanos, matando a estoque 401 toros y alternando con figuras del país como Armillita, “El Soldado”, Luis Procuna, Silverio Pérez o Chucho Solórzano entre otros.

En 1944 volvió a Perú donde el Presidente Manuel Prado le otorgó la nacionalidad. Allí inauguró la Plaza Monumental de Lima y fue a Santa Bárbara, donde rejoneó por primera vez.

En España, esta excelente amazona fue apoderada por Marcial Lalanda, para allanar las dificultades que suponía la “no presencia femenina” en el ruedo.

El 13 de Mayo de 1945, rejoneó con éxito un novillo en las Ventas, pero no pudo obtener el permiso para estoquearlo a pie.

1950 fue el año de despedida de los públicos. En primer lugar lo hizo en Francia, y posteriormente en España, haciéndolo en Jaén el 18 de Octubre de ese mismo año, donde desafiando la prohibición, toreó de muleta a su oponente.

La alicantina Ángela Hernández Gómez, toreó en los años 70. Mantuvo una batalla titánica con los tribunales de justicia con el fin de lograr que las mujeres pudiesen torear en España igual que los hombres.

Alicia Tomás formó pareja con la colombiana Rosarito de Colombia, a las que apoderó Manolo Lozano.

La madrileña Yolanda Carvajal, se retiró en 1994.

María Neiger, toreó entre los años 1987 y 1988 80 novilladas sin caballos. Debutó con picadores y se retiró en 1988.

Maribel Atienzar toreó de novillera en la ciudad que la vio nacer, Albacete, cortando 4 orejas y 2 rabos.

Comenzó su carrera con Paco Dorado de apoderado, llegando a debutar en las Ventas el 2 de Julio de 1977. Toreó bien, pero el presidente le negó las orejas. El público le obligó a dar 3 vueltas al ruedo.

Sufrió varios percances en su carrera que la mantuvieron apartada de los ruedos y fue la cuarta mujer que tomó la alternativa en Pachuca (México), el 28 de Noviembre de 1980, con el toro Serranito de Garfias, cortando tres orejas. La primera en tomar la alternativa fue Juanita Cruz, seguida de la colombianaBerta Trujillo “Morenita de Quindio” y la mexicana Raquel Martínez.

Finalizada su carrera, al no encontrar apoyo en los despachos españoles, se instaló en París donde se hizo pintora y escultora.

Otros nombres destacados en la historia son los de Patricia Navarro,

“Gitanilla de Chiclana”Raquel Orozco LópezAntonia Pacheco “La Campera”Raquel Sánchez, de Toledo, que tomó alternativa en Toledo en el año 2005.

 Mención especial merece Cristina Sánchez. Tras tomar alternativa en Nimes, el 23 de mayo de 1996 de manos de Curro Romero y José María Manzanares, es una de las mujeres que más alto han llegado en el toreo.

Cristina compitió en temporada con el resto de compañeros de igual manera, además de ser la única que ha alternado con figuras del escalafón.

La malagueña Mari Paz Vega, matadora en activo, tomó la alternativa en Cáceres el 29 de septiembre de 1997, con Cristina Sánchez de padrino y de testigo Antonio Ferrera, lidiándosen toros de José Luis Marca.

Mari Paz torea poco en España pero en México realiza todos los años buenas temporadas.

También siguen en activo Hilda Tenorio, Lupita López, Sandra Moscoso, Vanesa Montoya o Conchi Ríos entre otras.

Sírvase este reportaje como un breve repaso por el devenir de la historia. Sin ánimo de dejar ningún nombre fuera, los que se han omitido responden a la imposibilidad de alargar más el contenido. A todas ellas, mujeres valientes y guerreras, nuestro más sentido homenaje.

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Al principio, desde el siglo XVIII, a la mujer se le llamaba señorita torera. Estas mujeres practicaban el toreo como afición y como profesión.
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