Ponce y Fandiño, miraron al frente

Ponce y Fandiño, Mucho Toro

Miraron al frente la maestría de Ponce y la verdad de Fandiño en Huelva. Ambos cortaron una oreja en tarde para el aficionado, con grandes detalles y, ante todo, con un puñado de voluntad de la terna. Talavante dejó su impronta ante el tercero, derrochando la gracia mágica que viene atisbando en sus últimas actuaciones. La corrida de Pereda,variada, dejó tres toros con la potabilidad de los que necesitan un torero en su frente y otros tres sin opciones.

El primero fue un toro muy bien lucido en los primeros tercios: salió frío y con una acometida de intransmisión. Lo recibió Ponce con cierta compostura, sin llegar a los tendidos puesto que no había transmisión. Entró una sola vez en el caballo y, tras un soso tercio de banderillas, brindó a José Luis García Palacios. El toro siguió la misma tónica: la cara siemrpe en las nubes, enmbestida insulsa y mirón. Ante esto,Ponce tan sólo pudo mostrar oficio pero no le dio ocpón alguna el primero de Pereda. Cualquier tipo de lucimiento ante semejante animal de preciosas hechura fue en vano. Frente al cuarto anduvo en modo catedrático: suave, con expresión, con compostura con ligazón…e inteliigencia. El toro tuvo prontitud, transmisión y mucha potabilidad, y además tuvo un torero de juventud eterna en una faena que fue de menos a más. Comenzó doblándose con el toro en pases con especial enjundia. A partir de ese momento comenzó a cuidar al toro para que aguantar durante todo el trasteo. Al natural, tras un molinete a media altura, se mostró muy templado, pulseando y dando tiempos por este pitón del toro. Fue una faena meritoria por parte del valenciano, en la que fue dosificando las embestidas del toro. Especialmente notables fueron los derechazos de la penúltima tanda, enroscándose y templando al de Pereda. Tampoco lo obligó en los finales, dejando grandes cambios de mano torerísimos. En el epílogo, al natural, sonsacó grandes olés de La Merced. En el primer intentó lo pinchó y dejó una estocada baja en el segundo, a pesar de tirarse muy de verdad.


Resumen Huelva 1.08.2014 por Cultoro

Se lo sacó hacia fuera Iván Fandiño en un recibimiento defensivo al segundo, en el que tuvo que poner todo voluntad. Se frenaba el de Pereda y seguía el mismo comportamiento que su hermano anterior. Derribó aManuel Bernal, que anduvo muy profesional en los angustiosos momentos, y quizá necesitó de otro puyazo. Fue éste un toro de público, encastado pero con su punto de violencia. Brindó el de Orduña al rejoneador Andrés Romero, y posteriormente se puso a torear por la derecha, en una primera tanda limpia y templada. En la segunda, también por la derecha, Fandiño se impuso ante un toro que comenzaba a protestar. La tercera, al natural, el toro comenzó a mirar más profundamente al vasco, que hilvanó dos muletazos muy largos. Posteriormente fue templando paulatinamente la embestida del de Pereda y suavizando sus formas. Fue todo voluntad en los últimos compases de la faena, por manoletinas, que llegaron con facilidad a los tendidos onubenses. Fue el quinto un toro que se apagó, muy deslucido y que tenía un poco más de fuelle al principio pero que pronto se vino a menos: tuvo mejor inicio que final y se aburrió pronto. La parte más artística vino con el saludo capotero, pero fue muy deslucido y desrazado.  Tras brindar al público, dejó Fandiño una buena primera tanda por el pitón derecho y prosiguió por el mismo pitón, pero el de Pereda comenzó a aburrirse. Se acabó el astado onubense, que no la voluntad del de Orduña, que prosiguió intentándolo. No descubría la muerte el de Pereda y pinchó en dos ocasiones Fandiño antes de ser silenciado.

El tercero fue un toro condulzura, clase y con un torero con muchísimo temple y muchísimo gusto delante. Talavante ha imprimido mucha estética y una muelta prodigiosa ante un toro que no ha hecho ni un amago de rajarse, pero quizá le faltó un punto de poder final. Dejó verónicas bellas en el recibo al tercero y quitó posteriormente por chicuelinas mostrando el buen momento que atraviesa con el capote. Pareó de forma brillanteJuan José Trujillo y brindó el extremeño su trasteo muleteril al público. Fue la primera tanda muy suave por el pitón derecho, acariciando suavemente la embestida del toro. Al natural, un poco más desentendido, pero mucho más inspirado el torero. Lo intentó, en la siguiente, a pies juntos, de frente, llevando largo el toro de adelante hacia atrás, alcanzando dos naturales muy bellos en esa tanda. Prendió la espada y quiso lucirse al natural, pero al dePereda le costaba mucho en estos último compases. Dejó dos pinchazos, en la segunda se precipitó. Entró la espada a la tercera y escuchó palmas. El cierraplaza fue un toro reservón, deslucido y medido pero sin tuvo maldad. Dudaba a la hora de embestir, se reservaba su recorrido pero no fue un toro que desarrolló peligro.Talavante anduvo variado con el capote, intercalando verónicas con chicuelinas. En el último tercio no dijo nada, pues miraba y después pasaba. Hubo detalles aislados, pero tan sólo se trataban de lagunas en medio del oasis.

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de Huelva. Primera de Feria. Media entrada en tarde soleada, veraniega pero agradable.

Seis toros de José Luis Pereda, bien presentados pero de juego desigual. Más potables segundo, tercero y cuarto.

Enrique Ponce, silencio y oreja tras aviso.

Iván Fandiño, oreja y silencio.

Alejandro Talavante, palmas y palmas.

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Miraron al frente la maestría de Ponce y la verdad de Fandiño en Huelva. Ambos cortaron una oreja en una tarde con grandes detalles.
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