Ventura, Puerta Grande

Ventura-Mucho-Temple

La maestría de Hermoso, tras veinticinco años de alternativa, sigue sin conocer techo. La faena al primero estuvo repleta de sabiduría y belleza… Y eso que no comenzó bien. Por un detalle, a pesar de parar bien y con ritmo al feo toro con el valiente “Churumay”, el rejón de castigo no se partió y deslució el primer tercio.

Sin embargo, en el tercio de banderillas todo fue perfecto. Sobre “Disparate” no sólo hizo la hermosina, sino que dio un paso más. Como el toro se fue quedando sin recorrido, Pablo hizo que el caballo se apoyara más en sus cuartos traseros, como si retrocediera para recoger las embestidas del toro cada vez que cambiaba el costado de la grupa ofrecida. Con esto, los palos clavados arriba y las ceñidísimas piruetas, la plaza se entregó. Pero había más. El navarro sacó a “Baco”, el tordo con el que, a cuatro metros frente al toro, esperó el viaje para quebrar la embestida cuando no había espacio para más. Lidia cercana, completa y limpia, que se emborronó con el rejón de muere sobre “Pirata” y, por eso, una magnífica obra se quedó en silencio. Como se silenció también la buena lidia al cuarto, un toro manso y parado al que tuvo que ponerle toda la emoción el jinete.“Duende” y “Habanero” fueron los encargados de provocar las escasas arrancadas del manso, en una faena más efectiva que vistosa.

Una ovación recibió Diego Vetura tras la acertada y animosa lidia al segundo. Un manso que arreó a las cabalgaduras sólo cuando las querencias estaban a favor. Pero esto una es problema para Diego, que enceló al manso con unas cercanas y emocionantes carreras de costado sobre “Nazarí”, para después quebrar con“Milagro”. A pesar de un par de fallos, el nivel de la faena fue alto, sobre todo por la buena lidia a favor del toro, aunque lo más aplaudido fueran los gestos de cara a la galería. Sin embargo, una inoportuna rendición del toro, que se echó antes del rejón definitivo, enfrió el ambiente y dejó todo en una ovación.

Más intensa resultó la faena al quinto, un toro que se movió con nervio y se defendió a medida que avanzó la faena, llegando a tocar varias veces las monturas y, sobre todo, la pierna del izquierda del propio rejoneador en el primer tercio. Ventura se entregó, y el público con él, en una labor en la que es verdad que arriesgó mucho, sobre todo en las cortas al violín sobre “Oro”, pero supo conquistar el corazón del tendido más con gestos y los mordiscos de “Morante”, que con la emoción surgida en la cara del toro.  El rejón efectivo, aunque barrenando, le abrió la primera puerta grande de esta feria de Santiago.

Entonada fue la actuación de Roberto Armendáriz ante el tercero, un toro bien echo pero sin codicia, que complicó el lucimiento del navarro. Roberto hizo bien lo básico, paró, se ajustó, clavó arriba y salió con soltura, pero faltó la transmisión de un toro implicado en la pelea. Llamaron la atención las batidas sobre el lustroso “Prometido” y el fulminante rejón de muerte. Pero el silencio no se rompió tras el arrastre. Precisamente fue “Prometido” el gran protagonista de la faena al sexto, un toro que galopó con son siempre que fuera al hilo de los tableros, y que encontró en este lusitano a un caballo que siempre le ganó la acción y le cosió los pitones a la barriga en los galopes de costado. Sin embargo, Roberto equivocó los caballos apropiados para cerrar el tercio y lo que iba camino de premio quedó en silencio tras los pinchazos.

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de Santander. Primera de la Feria de Santiago. Casi lleno en tarde agradable. Seis toros deHerederos de Ángel Sánchez y Sánchez, 1º feo, con ritmo y a menos; 2º justo de presencia, manso; 3º y 4º, bien hechos, pero mansos y parados. 5º con movilidad y transmisión.

Hermoso de Mendoza, Silencio y silencio.

Diego Ventura, Ovación y dos orejas. Salió a hombros.

Roberto Armendáriz, Silencio en ambos.

 

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Una ovación recibió Diego Vetura tras la acertada y animosa lidia al segundo. Un manso que arreó a las cabalgaduras sólo cuando las querencias estaban a favor.
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